Vivimos en la llamada era de la información. El progreso, las telecomunicaciones y desarrollos concretos como internet son exaltados como herramientas portadoras de bienestar general y libertad de opinión. Sin embargo, no somos pocas las personas que día a día observamos que el sacrosanto progreso, esa supuesta carrera hacia un bienestar que siempre permanece en el horizonte, también tiene una serie de consecuencias negativas que no se asumen, y que se achacan a males pasajeros que eventualmente solucionaremos a base de golpear cacerolas, votar en elecciones y apoyando iniciativas promocionadas por famosetes de la farándula.
Nada más lejos de la realidad. Somos estas personas, insatisfechas y preocupadas por las cada vez más terribles e irreversibles consecuencias de este sistema de vida, las que deberemos movernos, organizarnos y actuar para intentar, como mínimo, detener de una vez por todas esta situación.
Sin embargo, no es poca la gente que, para evitar que su sueño nocturno se vea alterado por incómodas verdades, critica y tacha de incoherentes nuestros métodos de lucha, especialmente cuando para ello nos valemos de herramientas engendradas por el propio sistema. Pero a esta gente le conviene quedarse en la punta del iceberg y no pensar que tal vez detrás de esta supuesta incoherencia se halla algo que en su día a día brilla por su ausencia: un análisis de consecuencias. Valorar lo que aporta recurrir a las herramientas del sistema, compararlo con las consecuencias que provocaremos, y buscar métodos para usar esas herramientas minimizando tales consecuencias. En este caso, la experiencia nos sugiere varias cosas:
- La informática puede ser, en ciertas ocasiones, una herramienta útil para la lucha.
- El abanico de posibilidades de uso de la informática es inmenso, y de dichas posibilidades, las más habituales y accesibles son las que más favorecen a los intereses del sistema.
- El conocimiento de la mayoría de personas sobre informática es limitado siendo para ellas difícil descubrir esas posibilidades de uso minoritarias que permiten sacar provecho de la informática provocando el menor daño posible al mundo.
Por suerte, existe una intersección entre el conjunto de personas que luchan contra este sistema de vida y aquellas que disponen de conocimientos informáticos. Sin prepotencia pero sin falsa modestia, considero que me hallo en esa intersección, y por eso he creado este blog. En él pretendo compartir técnicas, guías, reflexiones y consejos que considero útiles desde mi experiencia en la informática.
Lamentablemente, no dispongo ahora mismo de los recursos necesarios para hacer de este blog un digno ejemplo de como usar internet de una manera más coherente con la lucha antiindustralista, y es que me he visto en la obligación de recurrir a un software excesivamente pesado, alojado en servidores lejanos a manos de una empresa que, por su naturaleza, rinde pleitesía sin reparos a los valores del sistema. Por supuesto, me comprometo a que esta situación sea transitoria y lo más breve posible; pero pese a ello, he considerado interesante emprender esta labor ahora que dispongo de tiempo y ánimos.
Dicho esto, solo me queda desear que este blog se convierta en una herramienta útil para personas con ganas de luchar sinceramente y sin autocomplacencia contra el sistema en general, y la tecnoindustria en particular.
Saludos, lucha y revolución.